Fabricación de papel artesanal

De papel se han fabricado y fabrican infinidad de objetos como mobiliario, vestimenta, productos de higiene, dinero, etc., y es el soporte más utilizado en los documentos gráficos de archivos y bibliotecas.

La invención se la debemos a los chinos en el siglo II d. C. Concretamente a T´sai Lum, un trabajador de la corte del Emperador Hai, en la Región de Hunan, que utilizando restos de tejidos y vegetales, y cociéndolos en agua con cal obtenía una pasta con la que se formaban las hojas.

Proceso de la fabricación de papel artesanal en China. Fuente:

Proceso de la fabricación de papel artesanal en China. Fuente: Cátedra de Historia Naval

El papel llega a Occidente de la mano de los árabes en el siglo VIII. Tras ganar una batalla en Samarcanda, hacen prisioneros a unos artesanos y los obligan a contarles el secreto de la fabricación del papel.

A España el papel llega en el siglo X. En 1154 aparece el primer molino papelero del que tenemos constancia, ubicado en la villa de Játiva, Valencia.

La diferencia entre el papel que se hacía en Oriente con el que se fabricaba en Occidente era la materia prima. En China utilizaban las hojas de un árbol de la familia de las moreras, mientras que en Occidente el papel se hacía con fibras textiles de trapos de lino y cáñamo.

Actualmente en España podemos ver la fabricación de papel de manera artesanal en el Museo Molino de Capellades,  en la provincia de Barcelona, que funciona desde el siglo XVIII.

                                 https://www.youtube.com/watch?v=x4V_L-NNDUU

Molino. Fuente: Museo Molino de Capellades, Barcelona

Molino. Fuente:

Fabricación

Los trapos cuando llegan se limpian, clasifican, parten en pequeños trozos y se echan en un recipiente llamado pudridero, dónde se mezclan con agua para que se vayan descomponiendo. Para que este proceso se acelere se añade un producto alcalino como ceniza o cal apagada, además de conferir un blanqueamiento extra.  Una vez que están los trapos descompuestos (el tiempo depende de la materia del trapo, del agua,…) se pasan a una tina, de ahí también le viene el nombre a este papel artesanal de “papel de tina”.

Limpieza y aireación de trapos. Fuente: Museo Molino de Capellades, Barcelona

Limpieza y aireación de trapos.

En la tina se mezclan con más agua y se bate con unos mazos de madera, llamados batanes, estos se mueven por la acción del agua que mueve la rueda del molino, para desleír y dispersar bien las fibras.

Batanes en funcionamiento. Fuente: Museo Molino de Capellades, Barcelona

Batanes en funcionamiento.

Cuando la pulpa adquiere un aspecto lechoso se pasa a la formación de hojas. Dependiendo del grosor de las hojas que se vaya a fabricar se añade más o menos agua a la pulpa.

Para extraer la pulpa se utilizaba un cedazo rectangular o formadora que está compuesta de una rejilla de hilo muy fino de cobre o de latón. Estos hilos se disponen de manera horizontal y vertical (puntizones y corondeles) sobre un marco de madera. Esta trama queda marcada en el papel al depositarse menos pulpa sobre el relieve, se denomina verjura y a este papel se le conoce con el nombre de “papel verjurado”.

Fabricación de hoja. Fuente: Museo Molino de Capellades

Fabricación de hoja.

En el siglo XIII en Italia aparece la filigrana que es un dibujo que se cose a la formadora con alambre y que identifica el molino papelero en el que se hizo ese papel. Esta marca se ve al trasluz o a simple vista. En España la primera filigrana se cree que procede de Játiva. Como este tema se lo merece, próximamente le dedicaremos una entrada especial en nuestro blog.

Verjura y filigrana, siglo XVII. Fuente: Cristina Romero Manso

Verjura y filigrana, siglo XVI. Fuente: Cristina Romero Manso

La formadora se complementa con un marco o moldura interior de madera que se encaja impidiendo el vertido de la pulpa lateralmente y regulando el grosor. Ésta se introduce en la pila verticalmente, se coloca horizontalmente y se extrae; una vez extraída se mueve con un suave balanceo, para que la pulpa quede bien distribuida, se escurre, levanta el marco y vuelve sobre un sayal húmedo. A partir de aquí, se van colocando unas encima de otras. Tras conseguir la altura deseada se pasan al prensado dónde se elimina parte del agua.

Hoja formada. Fuente: Museo Molino de Capellades, Barcelona

Hoja formada.

Colocar en el sayal. Fuente: Museo Molino de Capellades, Barcelona

Colocando en el sayal.

Prensado. Fuente: Museo Molino de Capellades, Barcelona

Prensado y encolado.

A continuación, las hojas de papel ya formado se pasan al secado dónde se orean sobre una superficie plana en un primer momento y después de manera vertical en el tendedero para secarse al aire o incluso blanquearlas al sol.

Tendido de papel. Fuente: Museo Molino de Capellades, Barcelona

Tendido de papel.

En el caso de papeles muy absorbentes después del secado, finaliza el proceso. Estos papeles son aptos para lápiz, carbón, sanguina, etc., están sin encolar, pero la aplicación de tinta hace que se emborrone. Por eso hay otros papeles aptos para la tinta que necesitan ser encolados para que aumente su resistencia e impermeabilidad. El encolado tradicional era el de cola animal o gelatina aplicada mediante brocha o por baño. Una vez encoladas se vuelven a prensar, más suavemente y se separan para su secado. El encolado sirve para unir las fibras y darle ese sonido característico que posee el papel al agitarlo, llamado “carteo”.

Conjunto de hojas. Fuente: Museo Molino de Capellades, Barcelona

Conjunto de hojas.

El proceso final es el de bruñido o satinado, que se realizaba por medio de un hueso o piedra y después se sustituyó por mazos satinadores y cilindros de acero que transmiten más brillo, fuerza y consistencia.

Mazo satinando. Fuente: Museo Molino de Capellades, Barcelona

Mazo satinador

Por último se corta y desbarba. Finalizado este proceso está listo para embalar y vender. Normalmente en resmas (500 hojas).

Todas las fotos del proceso de fabricación del papel han sido obtenidas de la página web del Museu Molí Paperer de Capellades.

Más información

CRESPO, Carmen y VIÑAS, Vicente. La preservación y restauración de documentos y libros en papel: Un estudio del RAMP. Unesco: 1984.

RUÍZ GARCÍA, Elisa. Introducción a la Codicología. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2002.

 

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