El pergamino (3ª Parte): Protección de los fondos

Con esta tercera parte dedicada a la protección de los fondos damos por concluido el tema del pergamino. La conservación del Patrimonio Documental Naval y Marítimo se completa con una buena protección tanto global como individual. Estas son algunas cosas que hay que tener en cuenta.

El mobiliario que se utiliza para guardar las obras es la primera protección ante cualquier tipo de deterioro. Debe comprarse en función de su uso y funcionalidad. El material del mobiliario también hay que tenerlo en cuenta: Las ventajas del mobiliario metálico respecto a las tradicionales de madera es que las primeras no se queman, no son atacadas por insectos y evitan la emanación de gases que sí hacen las de madera. El metal utilizado debe ser acero revestido de pintura secada al horno o revestido de un cromado o aluminio anodizado. Hay tres tipos: a) estanterías y armarios verticales, b) estanterías y armarios horizontales y c) contenedores de protección individual.

a) La estantería vertical es el método tradicional de colocar los fondos. Es fácil de organizar, de localizar, colocar y ahorra espacio. Este tipo de mobiliario se usa para material que se utilice a menudo. Dentro de este tipo están los “compactos”, que se caracterizan por ser estanterías verticales movibles; evitan el polvo, los contaminantes, la luz y protegen de determinados desastres. Pero tienen un inconveniente y es que debido a su mecanización, pueden llegar a caerse ejemplares por las vibraciones.

Compactos o compactus. Fuente: Universidad de Zaragoza

Compactos o compactus. Fuente: Universidad de Zaragoza

b) El mobiliario en horizontal es el mejor pero no todas las obras lo necesitan. Los armarios, o planeros, protegen de la luz, el polvo y demás contaminantes al estar cerrados. son ideales para grandes formatos y obra plana (cartas, planos, dibujos, grabados,…) como es el caso frecuente del pergamino.

Planero. Fuente: Cátedra de Historia Naval

Planero. Fuente: Cátedra de Historia Naval

c) Los contenedores de protección individual son la mejor protección ante el deterioro físico durante la manipulación. Se usan para obras de gran valor o que corren peligro de deterioro. Evitan el depósito del polvo, los gases contaminantes del ambiente, la luz, los posibles desastres y absorben los golpes y caídas accidentales. En este tipo se incluyen desde cajas para libros, carpetas y sobres de cartón de conservación o encapsulados y/o sobres de material plástico.

Sobres de papel de conservación. Fuente: Cristina Romero Manso

Sobres de papel de conservación. Fuente: Cristina Romero Manso

Caja de cartón de conservación. Fuente: Cristina Romero Manso

Caja de cartón de conservación. Fuente: Cristina Romero Manso

Los materiales que están en contacto directo con los documentos y con el pergamino deben ser estables químicamente y no dañar la documentación.  Tienen que ser elegidos en función de su calidad y uso. Se usan papeles, cartones y materiales sintéticos. La casa proveedora del material debe proporcionar todas las características técnicas de los productos: color, gramaje, con o sin reserva alcalina, libre de ácido, pulpa 100% algodón, entre otros, así como aplicaciones y montajes.

Hay varios sistemas de guardado y montaje de pergamino. A continuación se explican tres tipos:

Encapsulados o sobres de material plástico para albergar pergaminos sueltos y que se van a manipular con asiduidad. La ventaja que tiene es que es un material transparente y se puede manejar sin deteriorar físicamente el documento. Protegen de la contaminación atmosférica y del polvo al ser impermeables. Pero estos materiales no son transpirantes, se generan microclimas y acumulan gases en el interior por tanto aceleran el deterioro químico. También pueden pegarse y dar brillos a la obra. Siempre que se pueda es mejor utilizar papel.

Encapsulados. Fuente: Rita Udima

Encapsulados. Fuente: Rita Udima

Carpetas individuales de cartón de conservación para documentos sueltos de pergamino que tienen que ser expuestos con cierta asiduidad o para su almacenaje. Son fáciles de manejar, de guardar, de transportar y exponer. Para los sistemas de sujeción en estos montajes quedan descartadas la cinta de celo, las chinchetas y las grapas  porque pueden dejar residuos de metal perjudiciales para estos documentos. La exposición de las obras supone un deterioro para éstas, por este motivo la duración será del menor tiempo posible y cumpliendo todas normas de conservación para ese material.

Carpetilla de cartón de conservación. Fuente: Cristina Romero Manso

Carpetilla de cartón de conservación. Fuente: Cristina Romero Manso

– Las cajas de cartón de conservación para libros están hechas de cartones resistentes que aguantan pequeños golpes. Las esquinas vienen reforzadas con unos elementos metálicos inoxidables para cerrar la caja pues ésta no contienen nada de adhesivo y suelen estar hechas de una sola pieza. La apertura de las cajas debe ser total para que la documentación no sufra deterioros físico-mecánicos a la hora de introducir y sacar la obra de la misma. El tamaño de la caja va a depender de la obra y la calidad de los materiales como hemos explicado anteriormente es muy importante para la conservación del fondo.

Detalle: esquinas de acero inoxidable en contenedor de conservación. Fuente: Cristina Romero Manso

Contenedor de conservación con esquineras de acero inoxidable. Fuente: Cristina Romero Manso

Contenedor de conservación. Fuente: Cristina Romero Manso

Contenedor de conservación. Fuente: Cristina Romero Manso

Manipulación del pergamino:

– Se deberá manipular con guantes de algodón (no es obligatorio el uso de ellos) para evitar las manchas de grasa o humedad que puedan contener nuestras manos.

-En los tiempos de espera de una mínima intervención o restauración la obra debe estar tapada con un soporte flexible.

– Los libros y obras de gran formato deben cogerse con las dos manos y ayudarnos de carritos para el transporte.

– Las anotaciones que haya que realizar deben hacerse con lapiceros de grafito blando (2B ó 3B) y nunca con otras sustancias que no sepamos como van a comportarse a lo largo del tiempo.

No colocar cerca líquidos u otras sustancias que puedan dañar la obra.

– El pergamino nunca debe enrollarse a la hora de transportarlo. Debe ir en plano y en cajas especiales con todas las medidas de conservación  y seguridad para su transporte.

 Más información

BUENO VARGAS, Javier. Los libros de coro en pergamino e ilustrados de la Abadía del Sacro Monte de Granada. Estudios y Conservación. Granada: Universidad de Granada, 2012.

Catálogo de la exposición “La restauración de los Privilegios de Tarifa” (Cádiz, 21 de febrero a 15 de marzo de 2002). Cádiz: Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, 2002.

TACÓN CLAVAÍN, Javier. La conservación en archivos y bibliotecas. Prevención y protección. Madrid: Ollero & Ramos, Editores, 2008.

TACÓN CLAVAÍN, Javier. Soportes y técnicas documentales: Causas de su deterioro. Madrid: Ollero & Ramos, Editores, 2011.

 

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