El pergamino (1ª Parte)

Esta entrada va a constar de dos partes. La primera la dedicaremos al origen, elaboración y características del pergamino como soporte escriptóreo y de encuadernación, y en  la segunda parte hablaremos de su conservación y de los factores que propician su degradación.

Origen

El pergamino es una piel semi-curtida que aparece en la ciudad de Pérgamo hacia el 200 a.C. Su uso se generaliza en el S.II d.C. y convive con el papiro hasta el S.IV d.C. En el mundo griego se denominaba diphthéra y en el latino comenzó llamándose membrana. Posteriormente pasó a denominarse membrana pergamena o pergamenun. Según Plinio este soporte escriptóreo se inventó debido a la escasez de papiro, debido a la rivalidad que había entre las grandes bibliotecas de Alejandría y Pérgamo.

Reconstrucción de la Biblioteca de Alejandría. Fuente: Blog Cátedra de Historia Naval.

Reconstrucción de la Biblioteca de Alejandría. Fuente: Blog Cátedra de Historia Naval.

Elaboración

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define la palabra pergamino de la siguiente manera:

“Piel de res, limpia de vellón o del pelo, raída, adobada y estirada, que sirva para escribir en ella. Para forrar libros o para otros usos”.

Rollos o volúmenes de pergamino. Fuente:

Rollos o volúmenes de pergamino. Fuente: Blog Cátedra de Historia Naval

Para la realización de pergaminos aptos para la escritura, o la encuadernación, se utilizan animales herbívoros  jóvenes: cabras, terneros, ovejas  o corderos.

La piel se descarna, limpia y curte. El proceso de elaboración consiste en transformar la dermis en un material inalterable y duradero, constituido por fibras de colágeno.

Hay cientos de recetas medievales, aunque muchas operaciones de las que se realizaban antiguamente, hoy se han perdido. Enumeramos algunas de las operaciones que han pervivido:

  1. La piel se remoja en agua, preferiblemente corriente y procedente de un río.
  2. Maceración de la piel en una lechada de cal para ablandar el pelo y la epidermis. Esta operación se denomina “encalado”.
  3. Depilado de la epidermis.
  4. Raspado o descarnado de la hipodermis. Se realiza con un cuchillo sin filo.
  5. Se tensa en un bastidor.
  6. Se acuchilla para eliminar restos de material, dejando la dermis limpia. Se moja de vez en cuando con agua de cal. Durante este tensado las fibras de colágeno se colocan de forma paralela a la superficie, ganando opacidad.
  7. Se pule la superficie con piedra pómez o talco. La calidad depende de este último trabajo.

Pergamino en bastidor. Grabado xilográfico. Fuente:

Trabajando el pergamino en el bastidor. Grabado xilográfico, siglo XVI. Fuente

Esta última operación de pulir la superficie del pergamino con uno u otro producto cambiaba su uso, y se obtenían diferentes calidades. Por ejemplo, se pulía con talco de greda la zona que iba a ser iluminada, o con polvo de yeso, para escribir.

Características

El pergamino termina sustituyendo al papiro debido a que éste ofrece más ventajas materiales. Era un soporte más fácil de conseguir, mucho más duradero y resistente frente al plegado, de mejor calidad, tacto más suave y permitía escribir por los dos lados:

– Hialina o capa exterior. Compacta, dura, de color más oscuro y granulado; era la preferida para escribir.

–  Carnosa o capa interior. Blanca, blanda, se puede exfoliar.

Detalle de Las Cantigas de Santa María, siglo XIII. Alfonso X. Fuente: Biblioteca Nacional de España.

Detalle de Las Cantigas de Santa María de Alfonso X, siglo XIII. Fuente: Biblioteca Nacional de España.

Para la fabricación de códices también se utilizaba otro material más fino denominado vitela, que procedía de los animales no natos. Esta piel no es fácil de identificar porque sus capas no están definidas, al ser un animal joven. Muy apreciada en la Antigüedad, con este soporte se encuadernaron los libros más bonitos y de menor tamaño. Los códices que han sobrevivido lo corroboran. Hoy día es imposible de conseguir.

Detalle de miniatura de Las Cantigas de Santa María de Alfonso X. Siglo XIII. Fuente: Biblioteca de El  Escorial

Detalle de miniatura de Las Cantigas de Santa María de Alfonso X. Siglo XIII. Fuente: Biblioteca de El Escorial

Este material también permitía el borrado de los textos. Esta acción de eliminación de la tinta dio origen a los palimpsestos. La palabra palimpsesto, de origen griego, significa “raspado de nuevo”. Para eliminar la tinta había dos técnicas: rasparla o hacerla desaparecer. En el segundo caso el pergamino se dejaba a remojo durante varias horas en leche; después se frotaba con una esponja y añadía una sustancia absorbente como harina o cal. Una vez seca esta capa, se eliminaba y pulía con piedra pómez.

Las Cantigas de Santa María. Alfonso x, siglo XIII. Fuente: Biblioteca del Escorial

Las Cantigas de Santa María nº XXXVI. Alfonso X, siglo XIII. Fuente: Biblioteca de El Escorial.

Identificación

Algunos pueblos tiñeron o pintaron sus pergaminos para hacerlos más lujosos. Este es el caso de los pergaminos del mundo latino, que solían teñirlos de color púrpura. Y los bizantinos teñían o daban una capa de albúmina para dotarlos de un color amarillento. Por la identificación visual de estas calidades (color, espesor) es posible distinguir los pergaminos de procedencia española o de fuera y así localizar geográficamente ejemplares. También la identificación estructural realizada al microscopio nos dirá de qué animal procede.

Las Cantigas de Santa María, XXXV. Alfonso X, siglo XIII. Fuente: Biblioteca del Escorial.

Las Cantigas de Santa María nº XXXV. Alfonso X, siglo XIII. Fuente: Biblioteca de El Escorial.

En Occidente ha sido el material escriptóreo más utilizado para la confección de libros y documentos desde el siglo IV hasta el XVI d.C aproximadamente, cuando fue sustituido definitivamente por el papel. El grado de perfección de la elaboración de este soporte lo tienen los italianos en el siglo XV. La calidad del pergamino hoy día dista mucho de esta época.

Más información

DAHL, Svend. Historia del Libro. Madrid: Alianza Editorial, S.A., 2007.

RUIZ GARCÍA, Elisa. Introducción a la Codicología. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2002.

TACÓN CLAVAÍN, Javier. Soportes y técnicas documentales: Causas de su deterioro. Madrid: Ollero & Ramos, Editores, 2011.

VIÑAS, Vicente y VIÑAS, Ruth. Las técnicas tradicionales de restauración: Un estudio  del Ramp. Unesco. Programa General de Información y UNISIT, 1988.

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2 respuestas a El pergamino (1ª Parte)

  1. medipiratas dijo:

    Un artículo muy interesante. Por curiosidad, ¿dónde se podría ver algún pergamino teñido de púrpura?

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    • No sé contestarte con seguridad medipiratas. Posiblemente en los fondos de las Instituciones más antiguas del mundo (La Biblioteca del Vaticano tiene una gran colección de pergaminos). La semana pasada en las redes sociales publiqué un libro en pergamino teñido de verde. Como me sigues en ellas supongo que lo habrás visto. Saludos

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