Los primeros códices: Evolución y difusión

La palabra códex, de procedencia latina, significa “trozo de madera, tronco”, y se utilizaba para designar a un conjunto de láminas de cualquier material, unidas por el margen interno mediante anillas de metal o cordones de cuero y resguardadas por unas tapas o cubiertas.

Esta denominación nos puede recordar a nuestra anterior entrada, dedicada a los primeros soportes escriptóreos, dónde las tablillas de cera o de arcilla se unían de esta manera, y es que resulta que los primeros códices de materiales blandos, como son el papiro y pergamino, también adoptaron esta forma.

El códex aparece cuando el uso del pergamino se generaliza durante los primeros tiempos del Imperio romano, entre los S.II-IV d.C.

Libro de Metz, siglo IX. Fuente: Biblioteca Digital Hispana.

Códice de Metz, siglo IX. Fuente: Biblioteca Digital Hispana.

Causas de la evolución

El libro es uno de esos objetos que nacen de un conjunto de situaciones y en el códice hay que destacar dos: las de tipo práctico y las sociológicas.

a) Referidas a la práctica: contiene información gráfica y textual. Su aparición permitió la generalización de varios formatos (cuadrado hasta finales del siglo IV y rectangular a partir del siglo V d.C), un nuevo modo de lectura transportable, contener más material en menor volumen, una rápida localización, señalización, leer de una forma salteada, hacer índices, disposición del texto en dos o más columnas, escritura caligráfica y foliar las hojas e ilustrarlas con imágenes.

Códice de Metz, detalle de cangrejo. Fuente: Blog Cátedra de Historia Naval.

Códice de Metz, detalle de cangrejo. Fuente: Blog Cátedra de Historia Naval.

b) Sociológicas: comportamiento social y adoctrinamiento ideológico. Los promotores del códice manuscrito fueron una parte de las clases populares y éste actuó como vehículo de comunicación escrita. Los textos más celebrados eran los relatos novelados y religiosos que repartían los cristianos de mano en mano. Los escritos más antiguos de la Iglesia que se conservan son en formato códice y no en rollo; ya que los cristianos no tenían suficientes medios para adquirir papiros. El papiro era mucho más caro y gozaba de un mayor prestigio por el carácter solemne que tienen los documentos emitidos en rollo; hecho que hoy día sigue sucediendo con la entrega de diplomas, títulos o premios.

Celidoine en un barco con  un león. Fuente:

Celidoine en un barco con un león. Fuente

Por tanto el cristianismo y las clases más débiles fueron decisivos para  la implantación del códice. Mientras el rollo, o volumen, símbolo de sociedades cultas y paganas fue  perdiendo terreno.

Difusión

El comercio fue un punto muy importante para la difusión del libro pero también la copia privada. En época de la República en Roma, los libreros copiaban los ejemplares que podían ser de más interés para el público. Disponían de talleres con escribientes, que generalmente eran esclavos que copiaban al dictado.

Scriptorium, S.XIV. Fuente: Biblioteca de San Lorenzo del Escorial.

Scriptorium, S.XIV. Fuente: Biblioteca de San Lorenzo del Escorial.

En el mundo cristiano fueron los miembros alfabetizados de la comunidad los que se encargaban de esta práctica. Posteriormente este trabajo se profesionalizó en centros llamados scriptoria, que a veces dependían de bibliotecas episcopales y atendían las necesidades de uso interno.

Dos barcos en el mar, 1316, f.61. Fuente: http://www.bl.uk/catalogues/illuminatedmanuscripts/results.asp

Dos barcos en el mar, 1316, f.61. Fuente

Aunque los primeros  códices fueron  considerados inferiores y sólo se utilizaron para ediciones baratas, bloc de notas y borradores, fueron abriéndose camino y se convirtieron en símbolo de divinidad, por contener mensajes cristianos. Esto propició que se cuidara y se dotará de una estética importante hasta convertirlo en libros-objeto inaccesibles.

 Más información

DAHL, Svend. Historia del libro. Madrid: Alianza Editorial, S.A., 2007.

RUIZ GARCÍA, Elisa. Introducción a la Codicología. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2002.

TACÓN CLAVAÍN, Javier. Soportes y técnicas documentales. Causas de su deterioro. Madrid: Ollero & Ramos, 2011.

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