Los primeros soportes de la escritura

Antes de empezar a tratar el arte de la encuadernación damos unas pinceladas acerca de los soportes primigenios que tuvo la escritura y de sus preliminares.

La piedra y el metal

Los primeros textos fueron escritos sobre piedra y metal. Después aparecieron las tablillas de arcilla, cera,  madera y marfil entre otros. Estas planchas se agrupaban por medio de unas anillas, formando un “libro”, y se guardaban en cajas de madera de cedro.

Fresco de Pompeya. Safo con tablilla y cálamo. Fuente: Museos Arqueológicos de Italia

Fresco de Pompeya. Safo con tablilla y cálamo. Fuente: Museos Arqueológicos de Italia.

Delfín de Thira (Santorini) sobre piedra. Cátedra de Historia Naval

Delfín de Thira (Santorini) sobre piedra. Fuente: Cátedra de Historia Naval

Libro Etrusco de oro, 600 a.C. Y tablas de oro de Purgi, Italia, 500 a.C.  http://nephicode.blogspot.com.es/

Libro etrusco de oro, 600 a.C. Y tablas de oro de Purgi, Italia, 500 a.C.
Fuente

El papiro

A estos soportes les vino a sustituir el papiro, elemento sustentante hecho con materias primas vegetales. Procede de una planta acuática de la familia de las ciperáceas y se cultivaba y fabricaba en Egipto, Siria y Etiopía. Tenía otras múltiples utilizaciones: ropa, calzado, cuerdas, vendajes  e incluso pequeñas embarcaciones. Los primeros testimonios datan del 3000 a.C.  Sin embargo, este material era frágil y sólo se podía escribir por una sola cara.

Papiro de Turín. Fragmento de mapa geológico-topográfico más antiguo conocido. Fuente: Museo Egipcio de Turín.

Papiro de Turín. Fragmento de mapa geológico-topográfico. Fuente: Museo Egipcio de Turín.

Los manuscritos resultantes se enrollaban y guardaban en cajas de diferentes materiales, desde un trozo de pergamino que envolvía al propio volumen hasta los más ricos, como los de metal. Estas cajas protegían de cualquier agente externo y de una mala manipulación. Podríamos decir que son unos de  los primeros contenedores de conservación junto con las cajas de madera de cedro, donde se guardaban las tablillas.

Estuche de metal. Fuente: Museo del Louvre

Estuche de metal. Fuente: Museo del Louvre

El pergamino

Posteriormente el papiro es sustituido por el pergamino.  Su uso se generaliza en el siglo II a.C en la ciudad de Pérgamo, y de ahí parece que viene su nombre. Este elemento sustentante procede de animales herbívoros más o menos pequeños como son la oveja, la cabra y el ternero. La piel se curtía y preparaba para poder escribir en ella, iluminarla y pintarla. Textos sagrados, literarios y científicos se han escrito sobre este soporte.

Comprando pergamino. Biblia de Bertolius 1255. Fuente: Biblioteca Real, Copenhage.

Comprando pergamino. Biblia de Bertolius 1255. Fuente: Biblioteca Real de Copenhage.

Este soporte escriptóreo y formador de las primeras encuadernaciones es más duradero, resistente frente al plegado, de mejor calidad, se puede escribir por las dos caras y borrarse (palimpsestos). Además, desde el punto de vista de las causas intrínsecas de deterioro, es más resistente y aguanta mejor el envejecimiento natural.

El origen de la encuadernación

La encuadernación nace cuando el libro deja su formato rollo o volumen y pasa a tener forma de códice o códex (libro cuadrado, tal y como lo conocemos hoy día) S. II-IV d. C. Ésta consiste en unir varias hojas o pliegos mediante cosido o pegado en el lomo y resguardadas entre dos tapas o cubiertas.

Copia del Códice Calixtino. Universidad de Salamanca S.XIV. Fuente: Universidad de Salamanca.

Copia del Códice Calixtino. Universidad de Salamanca S.XIV. Fuente: Universidad de Salamanca.

A partir de ahora, en las siguiente entradas, contaremos multitud de asuntos relativos a este oficio artístico. Hablaremos de herramientas, materiales, métodos y técnicas de encuadernar, conservar y restaurar nuestro Patrimonio Documental Naval y Marítimo.

¿ Nos ayudas a bogar en esta dirección?.

Más información

LÓPEZ SERRANO, Matilde. La encuadernación española. Madrid: Anaba, 1972.

MONJE AYALA, Mariano. El arte de la encuadernación. Madrid: Clan, 1995.

RUIZ GARCÍA, Elisa. Introducción a la Codicología. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2002.

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